Cuando un simple prejuicio te impide seguir adelante, entonces es momento de aceptar la ignorancia.

 

 

Hay una cosa que sólo los valientes saben..

Un error de base, pero un error importante que marca la diferencia y que hace que tantas personas que podrían ser mucho más felices se limiten a vivir más o menos, a medias, o más bien con la mitad de las posibilidades reales que tienen de ser felices.

Porque no nacemos aprendidos, más bien, nacemos bastante incompletos. Por desgracia, no llegamos al mundo con todos los conocimientos posibles que nos serán necesarios para el resto de nuestra vida. Imagínate, nadie sabe qué tipo de familia tendrá, en qué lugar del mundo o bajo qué cultura seremos educados, si tendremos hermanos, amigos, amigas, seremos altos, flacos, guapos…torpes, audaces, engreídos..las posibilidades son infinitas y las combinaciones las multiplican aún más, así que el ingeniero que nos diseñó como seres humanos debió pensar que era una pérdida de tiempo programarnos con todo y decidió dejarnos a nosotros el trabajo de aprender aquello que deberíamos emplear para disfrutar de esta oportunidad que es la vida, al 100%.

Pero claro, si yo no sé algo que podría hacerme vivir mejor, difícilmente podré enseñárselo a mi hijo y así sucesivamente, y en esta tesitura llevamos una eternidad.

Afortunadamente, algún listo descubrió la ciencia, la investigación, la enseñanza, la universidad…alguno tuvo el tiempo, las ganas y el interés de observar y sacar conclusiones acertadas y además decidió compartir sus descubrimientos para el bien de la humanidad y así llenamos el mundo de más ingenieros, artistas, maestros, médicos, agricultores, y demás especialidades sin las cuales la calidad de vida de nuestros días habría sido imposible.

Pues bien, ahí entramos nosotros, humildes estudiosos de la psique, de la mente, del ser humano en su más estricta humanidad, psicólogos vocacionales a los que nos apasiona observar, estudiar y comprender a otros seres humanos con la finalidad más sincera y pura de conseguir mejorar dicha calidad desde el punto de vista emocional. Es decir, sanar el alma, el corazón, el espíritu, o cómo queramos llamar a ese ente abstracto en el que nacen las emociones.

El problema es que la misma cultura que hace posible la suerte de contar con personas especializadas en la felicidad, esconde dicha función bajo una serie de ideas erróneas que no nos hacen ningún favor. Como que los psicólogos somos comecocos o que al psicólogo solo van los locos o los enfermos.

Cierto es que algunos sí, están especializados en este tipo de perfiles, pero no todos trabajamos en ello. De hecho para ir al psicólogo generalmente hace falta estar muy cuerdo, ser muy valiente y tener una claridad mental importante que te haga darte cuenta de que puedes mejorar tu vida sin necesidad de estar “mal de la cabeza”.

Los psicólogos tratamos con personas sanas, de hecho, la mayoría de mis clientes están más que sanos, mucho más sanos que los millones de personas que deberían pedir ayuda y nunca jamás serán conscientes de que lo necesitan, mucho más sanos que aquellos que no piden ayuda por vergüenza, por miedo, o por que han oído que la psicología es para locos…y que se pierden la inmensa oportunidad de conseguir las herramientas que podrían mejorar sus vidas exponencialmente…y se lo pierden, sólo por el qué dirán..qué pena, eso me pone muy triste..

Mi sueño es ayudar a todos, llegar a todos, que mi voz y mi forma de entender la vida fuera universal. Desde luego que no lo sé todo y cometo errores, pero soy capaz de enseñarte a ser más feliz y eso está contrastado, la experiencia lo hizo, lo hace y lo hará, y lamento siempre oír que alguien a quien sé que podría ayudar, sufrirá inútilmente sólo por no querer admitirse, quizás a sí mismo que no es todopoderoso. Alguien que no se da cuenta de que no vino al mundo sabiéndolo todo, y que quizás sólo quizás, aprender a gestionar sus emociones es tan básico como aprender a sumar o a leer.

No somos todopoderosos, nadie lo es, ni yo ni tú y admitir mis debilidades me hace más fuerte porque me permite aprender a superarlas..Y no hay más. Si no sabemos leer con dificultad nos podremos desenvolver en nuestra sociedad, igual que formarnos en cualquiera que sea nuestra profesión puede mejorar nuestra vida, aprender a manejar nuestras emociones puede cambiar tu historia.

Para pedir ayuda sólo hay que detectar un problema y decidir solucionarlo. Para ser más felices sólo hay que hacer ese simple ejercicio, simple pero difícil, y valiente, inteligente y generoso…no me cansaré de decirlo. Máximo respeto y admiración para aquellos capaces de lograr superar su miedo y su vergüenza y pedir ayuda en cualquiera de las áreas en que lo necesiten. Solo que nadie se avergüenza de visitar a un neurólogo, pero pocos quieren admitir en voz alta que acuden a un psicólogo… Espero que algún día se rompa este absurdo prejuicio.

Máximo respeto y admiración para aquellos que se dieron cuenta de que no nacieron sabiéndolo todo y que no tuvieron miedo de resolver ese problema recurriendo a quién se formó para ello.

Nunca llegará mi mensaje al mundo entero, pero me conformo (porque no me queda más remedio) con que llegue a algunos, como ya viene sucediendo hace años. Todos ellos atestiguan que ser feliz es posible si tan sólo te das cuenta de que puedes conseguirlo buscando a alguien que te enseñe aquello que tú no sabes. No es más… y cualquiera puede dar ese paso…qué dices? Te atreves a ser más feliz?