Pues el AMOR nunca sobra

 

Oye, dime una cosa, pregunto, cuando te abrazan, cómo te sientes?? Dime la verdad, no es una de las mejores sensaciones del universo?, cuando te sientes mal o aunque te sientas bien, un abrazo es sanador, y esto tiene un reflejo en lo físico, en tus movimientos hormonales y en las sensaciones a nivel cerebral y por supuesto tiene un reflejo evidente sobre tus emociones.

Y cómo es después de ese abrazo? Qué sientes? Cómo te sientes? No te sientes mucho más capaz de afrontar la vida, aquello que te da miedo o que te hizo sentirte mal? Seguro que estás respondiendo que sí. Porque el cariño, el amor, los abrazos de aquellas personas que amas y de las que esperas un cierto grado de protección, es la fórmula más afectiva para hacernos sentir seguros y ganar confianza, en nosotros mismos y en el mundo.

Ahora piensa en los niños, en tus hijos si tienes… ¿porqué con ellos debería ser diferente?, más bien, no tiene lógica pensar que ese efecto en los niños es aún más importante y beneficioso.

Sin embargo aún en el siglo XXI sigo escuchando aquella de “no agarres al niño en brazos que se va a acostumbrar”, “déjalo llorar que si no, será dependiente”… claro, si no acudes cuando te llama de la única forma que sabe que es llorando, claro que se acostumbrará, pero a no llamarte. Se acostumbrará a sentirse solo y desprotegido por ti, empezará a pensar que el mundo es un lugar donde nadie le va a apoyar, porque de hecho, así es. En consecuencia sus niveles de autoconfianza y de confianza en el mundo también bajarán, y la seguridad que le haría explorar, descubrir y afrontar el mundo con todo lo que conlleva pueden desaparecer si es que alguna vez llegó a formarse..

Eso le hará un adulto más infeliz, más incapaz y que se ahogará ante cualquier conflicto y que no será capaz de afrontar los retos duros y durísimos que a diario nos pone la vida por delante.

Abrazar, besar, acudir cuando llora, en la noche o cuando sea, tomarlo en brazos, atenderle cada vez que te necesite, es lo que podrá evitar que ese niño que ahora es se convierta en un adulto sentado (o no, en el peor de los casos) delante de un psicólogo… Porque es la seguridad lo que nos convierte en seres maduros y preparados, pero no la seguridad de hacer todo por él o evitarle el reto sino la seguridad de saber que tiene un respaldo y que no está solo.

Los niños no necesitan no tener retos o problemas a los que enfrentarse, no confundamos, los niños necesitan superarse pero para atreverse a hacerlo necesitan mucho más sentir, saber, estar convencidos que ahí estará su mamá, su papá, su abuelo o a quién corresponda y que pase lo que pase, se equivoque, tropiece o caiga, no está solo.

Veo mucha gente en terapia, adultos aparentemente exitosos o evidentemente fracasados que se han sentido solos toda su infancia y que ahora son profundamente desdichados porque la vida adulta se les hace un muro infranqueable, una cuesta demasiado empinada..

Es en la infancia donde podemos sostenerlos y acompañarlos en su descubrimiento del mundo, por eso la naturaleza nos fabricó de esta manera, para que la cronología de tu anatomía esté lista para ese acompañamiento y la del niño pronta a absorber todo de ti. Por eso los padres son mayores de los hijos, por eso los hijos mueren después de los padres (o deberían). Nada sucede por casualidad menos en la naturaleza humana que es infinitamente más sabia que nuestra cultura o convenciones sociales.

Y es de adultos, cuando sus padres ya no puedan hacer esa labor, cuando deberían estar preparados para afrontar la vida en solitario, ahora ya sin esa red que somos los padres.

Así que abraza, besa, cuida, protege porque eso es lo que los hará fuertes, el abandono sólo les hará temerosos, débiles, dependientes… Besa, abraza, protege, cuida, AMA porque para eso estás naturalmente diseñado…lo contrario, créeme no es la respuesta.