El maravilloso mundo de las personas activas

 

En el mundo hay dos tipos de personas, las pasivas y las activas, es decir, las que esperan a que las circunstancias se pongan a favor, y las que las ponen a favor suceda lo que suceda.

La diferencia es importante, pues del lugar en que te quieras posicionar dependen las posibilidades de ser feliz, y a quién no le gustaría serlo?

La respuesta no es tan obvia. Hay grandes beneficios en la pasividad. Aquellos que se esconden detrás de la “mala suerte” pueden ser compadecidos, mimados o liberados de ciertas responsabilidades, y esto puede ser apetecible si te encuentras cómodo en esa posición, o cuando el esfuerzo necesario para cambiar de actitud es más grande de lo que estás dispuestos a asumir. Porque salir de la zona de confort da miedo y requiere tener mucha fuerza y ganas de cambio, y esto no sucede a todos. Algunos ni siquiera saben que cambiar es siempre posible, en fin, es una elección libre, todos tenemos derecho a elegir cómo queremos vivir nuestra vida, lo importante es que cada uno esté donde desee estar.

 

Pero quienes no se identifiquen con esta elección, quienes tienen un interés intrínseco, suficiente y real de ser felices en esta vida que son 2 días, no se conformarán nunca con la pasividad , con confiar o esperar que las circunstancias se pongan a favor solas, o gracias a la magia de quién sabe qué. Porque las circunstancias por definición están en constante movimiento y esto implica que estarán a favor el mismo número de veces que estarán en contra.

 

En realidad no es una cuestión de mala suerte, es que la vida es así, y es así porque así tiene que ser, no es que sea cruel, es que tú no has entendido el mensaje, puede que no hayas entendido que lo que la naturaleza espera de ti es que respondas al estímulo, por pura selección natural, solo los mejores sobreviven y ella quiere que tú formes parte del selecto grupo de los fuertes. La vida nos da siempre oportunidades de aprender, de mejorar, de perfeccionarnos, y para eso sirven las circunstancias desfavorables, pues de otro modo no tendríamos motivación para crecer, para movernos, para cambiar.

A veces la diferencia entre activos y pasivos, entre felices y desgraciados reside en la ignorancia, algunos no pueden creerse que cambiar sea posible y que la vida que cada uno vive está compuesta de la suma de sus decisiones, porque todo es una decisión, sobre encarar cada circunstancia con espíritu de superación o de víctima… y echan la culpa de las consecuencias a otros, al universo, a las estrellas…

Y otros no saben como hacerlo, no es precisamente una asignatura en la escuela verdad?(aunque debería), pero para eso estamos los profesionales, para enseñar a quien lo desea, a construir su vida con las piedras que se encuentran por el camino. Las personas felices son aquellas que aceptan las circunstancias y las transforman en oportunidades, las que no se rinden, las que no llaman mala suerte a lo que en realidad son oportunidades sólo por no querer hacer el esfuerzo de superarlas sí o sí, las que no las usan como excusa para quejarse, lamentarse y mantenerse pasivas. La felicidad es de aquellas personas que sufren sin miedo, que sienten dolor y a pesar de ello no se rinden, de las personas que deciden firmemente que nada va a impedirles disfrutar de los buenos momentos y no dejan que los malos lo ocupen todo. Son aquellas que crean su buena suerte¡

Sí no sabes aún como hacerlo, puedes aprender, pero si no quieres, es tu derecho aunque con tu elección lo que estés perdiendo es el derecho a quejarte, porque quien se queja pero no hace nada por cambiar, es el culpable de su dolor…

Y tú? qué tipo de persona quieres ser?