El universo manda y tú, solo puedes obedecer

 

Soy lo peor, lo peor. Desastrosamente impulsiva, exageradamente honesta, bocazas, lenguaraz… Un torrente de palabras incontrolable que debería controlar, de emociones desbocadas que debería controlar, de subidas y bajadas abruptas, drásticas, dramáticas… La de los bandazos sentimentales donde igual voy para un lado que para otro… La que vive subida en una noria que lo mismo sonrío que lloro y todo, absolutamente todo, se me nota, mucho, en la cara, en los ojos… en la comisura de los labios… Y arrastro conmigo a todos, hacia arriba y hacia abajo…para bien y para mal, si estoy bien irradio felicidad y transmito, contagio, pero si estoy mal mi seriedad asusta, preocupa, y también contagia. Y todos conmigo a remolque o al revés, arrastrándome… pero conmigo.

Puedo ser la más tonta, la más cretina, cometer tantos errores en una sola decisión que no pueda contar el tiempo que pasaré pagándolos. Y los sufro, y los lloro, y me arrepiento tanto que me duelen las tripas, la cabeza, la vida. Pero voy, como un miura, sin miedo al dolor, tendré toda una vida para recuperarme, mejor vivir un sueño que solo soñar, sin vivir.

Puedo ser la más torpe, pero la más torpe, créeme… la que se tropieza, como mi madre siempre me ha dicho, con una raya del suelo, la que siempre siempre, quema las lentejas, y el pan, no hay quien me salve. La que se engancha con todo y rompe y rasga, la que se choca con todo y pone a prueba cada marco de puerta, cada escalón que se presente y cada subida de persiana, no me libro, todas me las llevo.

Soy la más mala, la más puta, la más perra, la que ama sin medida pese a quién pese, sin control, sin perdón, sin compasión ni vergüenza, sin frenos ni remordimientos… caiga quién caiga. Puedo engañar y mentir y esconderme para ser feliz, y amo y hasta odio, a veces, porque de uno a otro, hay solo un paso.

Pero sabes qué? Que también puedo ser lo mejor, si quiero. La que perdona todo, absolutamente todo, la que no encuentra sentido al rencor, la que si hubo amor, cabrá siempre el respeto, la que por mucho daño que me hicieran siempre reservará un lugar en el corazón.

Puedo ser la definición del respeto, de la ausencia total de juicio, de crítica, de condena…la que entiende y acepta sin una sombra que albergue la duda. A todas y para siempre, con garantías.
Y soy la más persistente, la más tenaz, la más incansable, la más lista, avispada, inteligente… la que no se rinde por mucho que duela y alcanza el objetivo porque simplemente si no lo he logrado es que no he terminado. No hay quién me pare y esa es mi virtud.

Y soy la que aprende, la que se pone en tela de juicio y se condena si es necesario, y me critico porque así mejoro, porque así crezco, y con ello, me controlo, me callo, me mido si he descubierto que es importante hacerlo.

Soy la que no repite nunca dos veces el mismo error si se dio cuenta de donde falló. La misma que trata de salvar a quién a mi alrededor se afecta por mis viajes en la noria que es mi vida…y me dejo hasta la única gota de energía en ello, en proteger y cuidar a los míos como si sus vidas dependieran de la mía. Soy falible e increíble, soy imperfecta y extraordinaria, y mi vida es maravillosa, y un desastre, como la tuya.

Y ahí está la magia. En que tú como yo, eres todo, buena y mala, excelente y fallida, humana. Y eres todo y es así. Porque nada es blanco y negro, nada ni nadie es bueno o malo, todos somos todo, todo a la vez. Por eso la vida que nos diseñó a su medida nos hizo así, para seguirle el ritmo, para poder sobrevivir a sus cambios, para que nos adaptáramos a ellos, para que evolucionemos con ellos.
El universo existe infinidad de tiempo antes que nosotros, y es él quien marca las normas, es él quien manda, es su ritmo el que decide todo y su plan el que nos arrastra a nosotros. Persigue un objetivo y ha dibujado el camino, nosotros somos sólo la anécdota. Él influye y provoca todo aquello que nos hace óptimos en su plan divino, no para hacernos daño, no para ponernos a prueba, si no para hacernos mejores, perfectos, infalibles, incansables, supervivientes.

Que creamos que el mundo gira a nuestro alrededor es problema nuestro, del orgullo de especie dominante que nadie ha venido a confirmarnos, y sin embargo nos creemos por encima y por eso nos frustramos pensando qué mala suerte tenemos cuando las cosas no salen como queremos, cuando en realidad las cosas sólo saben como el universo quiere.

 

Tu única misión es ser, ser, sin más, como eres…porque eres perfecto por ser así. Y confiar, en el devenir, en las estrellas, en la naturaleza que te hizo como te hizo porque así tenías que ser, y no necesitas entenderlo, necesitas solamente aceptarlo. Y confiar.

 

No te resistas, solo perderás energía, y nunca serás más fuerte que la vida, así que no podrás frenar su plan, déjate llevar y disfruta del viaje, deja que el flujo de energía haga su trabajo y te lleve donde haces falta, dónde te hace falta y disfruta, confía…eso es exactamente lo que debe ser, lo que va a ser, lo que será… quieras o no. No te resistas, nunca podrás ganar la batalla al universo.