Cuando ciertas visitas nos dejan sin sonrisa

 

 

¿Sabes esa amiga con la que siempre acabas volteando los ojos al cielo? Esa a la que ves, aunque sólo sea unas horas y vuelves a casa como con menos energía, triste o preocupada, sin saber exactamente por qué. No hablo de situaciones puntuales, o negatividad temporal, si no de aquellas con la que invariablemente acabas preguntándote qué podrías hacer tú para que su vida fuera mejor..

No sé si tenéis alguna de ellas en vuestra lista, o si puede alcanzar la categoría de vampirilla emocional, pero cuando una amistad más que momentos buenos te da quebraderos de cabeza y sientes que al pensar o estar con ella, te quedas descargada como tu móvil al final del día, quizás debas plantearte si esta persona por mucho que te quiera o la quieras, te está haciendo bien.

 

 

Porque algunas personas son negativas y pesimistas por naturaleza, o más bien por elección, y ese es su derecho, sólo faltaba, pero si ese estilo de vida pasa por dejarte a ti sin defensas, entonces ya no es tan justo…

 

 

Que una emplea mucho tiempo y energía en vivir positivamente y con una sonrisa en el corazón, para que llegue la agorera de turno a sacar del armario los temas que más te agotan.

 Hablo por ejemplo de esa persona dispuesta a desmontar cualquiera de tus planes, especialmente esos que te ilusionan, esas “realistas” que te aconsejan sin decirlo, que mejor no lo intentes porque no lo vas a conseguir. Esa persona que encuentra una pega a cualquier argumento revitalizante que le regales, o que cuando hablas con ella intentando ayudarle a superar sus penas, tiene un pero preparado para cualquier propuesta. A veces son muy sutiles, se esconden tras un doble mensaje de esos que parecen un halago pero no lo son, ese “qué bien te queda ese peinado, no se te nota nada lo de tu poco pelo..” o “ese vestido te queda genial, disimula perfecto tu forma..” ¿Te suena?.

Somos románticos y creemos casi todos en el bonito concepto de lealtad y amistad de corazón, pero hay casos en los que esa fidelidad nos trae consecuencias, porque no todas las “amistades” lo son, cuando lo que aporta a nuestras vidas no es positivo en su globalidad. Claro que todos pasamos malos momentos y malas rachas, claro que todos tenemos derecho a estar mal y ahí es donde se demuestran los amigos, yo no hablo de eso, si no de esa persona que incluso “estando bien” no consigue construir contigo porque su forma de relacionarse con el mundo es destructiva, negativa y pesimista y se acerca a ti para chupar tu energía porque es su forma de seguir adelante, esos son los vampiros emocionales y de ellos hay que huir.

No todas tenemos una de esas en nuestras vidas, o habrá quienes habiéndolo vivido hayáis tenido la suerte de alejaros a tiempo, pero conozco otros casos en los que esa persona se encuentra atrapada en su idea de la bondad y generosidad a través del sacrificio y se encuentran arrastradas una y otra vez a la tristeza contagiosa por sentir que seguir su camino por su lado es convertirse en traidora.

Y yo añado, ok, supongamos que alejarte de alguien que podríamos denominar Vampiro emocional, porque en realidad deberías ayudarla a ser más feliz sea traicionarla. ¿No es más traición aún pasar por encima de tus propias posibilidades de ser feliz? ¿De qué modo puedes ayudar a alguien a estar contenta si tú misma te ves arrastrada por su estado anímico? ¿Y qué tal con los que a ti te rodean?, esos que sufren contigo cómo te quedas sin fuerzas ni ánimo después de determinadas visitas… ¿Merecen ellos tu peor momento?

La primera persona a la que debemos ser leales es a nosotras mismas, la persona a la que nunca debes traicionar eres tú, porque haciéndolo condenas tu vida y la de los tuyos, los que sí son cercanos y quieren construir contigo. Y esa pequeña vampirilla no es mala persona, seguramente ni siquiera es consciente de ser así y si lo supiese sería la primera en querer cambiar esa costumbre, pero eso no te hace responsable y no eres de ayuda dándole credibilidad ni importancia a sus negatividades. Debe aprender por sí misma dónde está aquello que la tiene en el estado de pesimismo permanente y si no lo hace, es su libre decisión. Como es la tuya seguir luchando por tu vida y tu felicidad. Eso sí es justo, eso sí es leal, eso sí es positivo.

 

 

No tengas miedo nunca de alejarte de quien no te hace bien, lo que puedes hacer por ellas tiene un límite y ese límite eres tú misma, sólo estando bien tú, puedes estar bien con los demás y hacerles felices también a ellos. Tu vida es tuya, no permitas que nadie te chupe la sangre, que necesitas ese hermoso corazón que tienes para seguir adelante. La sangre como mucho, para donarla.

 

 

Os espero en los comentarios, como siempre. Sé que habéis creído que había problemas alguna vez porque vuestros comentarios no salían publicados justo después de enviarlos, pero a mí me llegan igual, solo que la protección anti spams me obliga a aprobarlos antes de que se hagan públicos… Pero llegan, ¡seguro¡ Así que por favor, no os cortéis, para mí es muy importante saber qué opináis sobre todo lo que aquí se cuenta, pues este espacio es más vuestro que mío, y lo que a vosotras os interesa es lo que me interesa a mí. ¡Gracias!