¿Seguro? ¿Cómo?

 

Sí, esa es la respuesta a la pregunta más escuchada por estos oídos. Cualquiera que quiera cambiar puede hacerlo, en cualquier momento y a cualquier edad. Sólo necesitas una cosa, querer hacerlo. Por eso, no hace falta que sufras, no, no es necesario, ni obligatorio. Esa de la mala suerte, del soy así, no puedo hacer nada, ES MENTIRA¡

 

Sí puedes hacer, sí, puedes cambiar tú, tu destino y tu vida. Cómo?, simplemente cambiando tu forma de pensar… Bueno, no tan simplemente, tendrías que aprender cómo, pero podrías hacerlo, cualquiera puede.

 

Está científica, biológicamente demostrado, y es real, que la química de tu cerebro cambia y se adapta según tus pensamientos. Según sean positivos o negativos, constructivos o destructivos, cambiarán la forma en la que ves la vida y los problemas y cuanto más positivo eres, más creativo. Así que si eliges bien lo que piensas, qué ideas dejas que pueblen tu mente, estarás eligiendo cómo sentirte, y con ello, cómo vivir.

Cuál es la explicación biológica? Te explico a grandes, grandísimos rasgos. El cerebro digamos que se divide en dos partes, una racional, la corteza cerebral, que se ocupa de los pensamientos. Y otra emocional, que siente y gestiona las emociones, el sistema límbico. Cuando sientes, angustia, estrés, miedo… hay una fuga de sangre de la zona de tu cerebro donde se forman los pensamientos hacia las zonas más profundas de tu cerebro, donde se gestionan las emociones. Porque en ese momento necesitas resolver esa emoción, así que todos tus recursos migran hasta ahí hasta que está resuelta. Una vez resuelto, todo vuelve a su equilibrio. Por eso cuando estás tranquila y relajada piensas mejor, con más claridad y eres más creativa, es decir, cuanto más tranquila, más fácil es encontrar soluciones a los problemas.

Y por eso mismo, cuando estás enfadada o estresada, dices cosas que no piensas o de las que puedes arrepentirte más tarde. Pero si dejas pasar un rato, empiezas a cambiar de opinión. Por eso es siempre mejor no tomar decisiones cuando andas en el secuestro emocional, por eso es mejor no dar demasiada importancia a lo que se dice en mitad de una pelea, y por eso es mejor alejarse un poco en mitad de un problema, serás más eficaz si te retiras y esperas a relajarte antes de volver.

Si sientes angustia a veces y las cosas no salen como deseas, tú tienes la posibilidad de cambiar el resultado, pero, debes cambiar también lo que tú haces, tus pensamientos y con ellos tus respuestas ante la vida y los problemas. No más del 20% de nuestra persona está determinada por la genética, lo que nos deja un 80% para convertirnos en lo que queremos ser¡ Así que no tienes excusa, la ciencia ha hablado… Aprendiendo a tomar decisiones en el momento adecuado, aprendiendo a qué ideas prestar atención, y cuándo, entendiendo la forma en la que funciona tu cerebro en según que momento, podrías ser capaz de convertirte en una persona más resolutiva y con una mayor capacidad de control sobre tu propia vida. Convirtiendo este juego de vivir en una experiencia distinta. De aquella en la que vas a la deriva, sin control y como una mera víctima de las circunstancias, a una vida en la que tú decides en qué momento hacer, y qué hacer con todo lo que va sucediendo, si lo aprovechas y le sacas el mejor partido a lo inevitable, o lo pierdes y simplemente te dejas arrastrar.

Llenando tu mente de pensamientos positivos, optimistas, energéticos, constructivos, la química de tu cerebro se pondrá a trabajar para ser coherente con esos pensamientos y ya no habrá una fuga de sangre en tu cerebro si no un funcionamiento al máximo de tus posibilidades. Concentrarte en las soluciones, trae soluciones como resultado. Por eso, no necesitas destinar tu tiempo, tu concentración, tu energía y cada molécula de tu ser a nada más que no sea aquello que necesitas resolver, construir, o conseguir…no pierdas el tiempo¡ Concentrarte en el problema sólo traerá más angustia y con ella más problemas que son perfectamente evitables…

 

Nada de esto es magia, no eres el fruto de un hechizo, ni de una determinación genética que te tiene atada y forzada a ser así como eres. Sí, claro que parte de ti viene de tus progenitores, pero sólo un 20%, el resto es cultura, educación y el resultado de una actitud que depende en exclusiva de ti mismo.

 

Si no sabes cómo hacerlo, es lo normal, no quiere decir que no puedas, significa solamente que debes aprender. Como hemos hecho y hacemos la mayoría, porque nadie nace sabiendo. Y estamos diseñados para aprender en cualquier momento de la vida. Sé que vais a responder: “a estas alturas de mi vida”, y puede que tengas razón, a más edad, más resistencia… pero hay una cosa que vence cualquier tipo de inconveniente o resistencia… La voluntad.

Hace más quién quiere que quién puede… y te lo puedo demostrar.