¿Seguro que quieres más amigos en facebook?

 

Hace tiempo viviendo en Madrid, me pasó una cosa espeluznante que os quiero contar. Fue tan alucinante, que aún la estoy recordando, unos 6 o 7 años después…

Iba yo en un vagón del metro con destino a quién sabe donde, cuando vi acercarse a un chico completamente desconocido para mí (ahora debería decir para ser justos, que mi memoria para las caras es casi inexistente, y es habitual que me tengan que presentar varias veces a la misma persona porque yo las caras y los nombres es que no los retengo, esa es la verdad) que se me pone delante y me dice: “tú y yo somos amigos en facebook”.

Yo flipé a 2 carrillos como si el mismísimo presidente del gobierno llamase a mi puerta vestido de faralaes… os podéis imaginar, “bueno, entonces quizás sea buen momento para conocernos en persona, tomamos un café o algo, no?” le dije, porque a ver, ¿qué habríais hecho vosotras en mi lugar? Supongo que no os ha pasado algo así (aunque si os ha pasado contádmelo inmediatamente, por favor), pero estoy segura de que en vuestras redes sociales también hay personas a las que realmente no conocéis de nada… Mr. Facebook los llama amigos, y nosotros también, creando una falsa ilusión de popularidad que hasta nosotros mismos podemos creernos si no nos paramos a bajar un pie a tierra y recordar, que los AMIGOS son otra cosa.

 

Y es que las redes sociales en ese sentido son un engaño, a mí me recuerda mucho a unos grandes almacenes… Te enseñan lo mejor en sus escaparates, todo lujo y brillo, pero todos sabemos que tienen un almacén tan lleno de polvo y telarañas como el de cualquiera.

 

Y es así, y lo sabemos, sin embargo no dejan de aparecer casos de estas nuevas patologías derivadas de una falta de conciencia o de análisis realista, una especie de alienación (nunca mejor empleado el nombre) mediante la cual, creamos un nuevo pero irreal estado de conciencia. No voy a dilatarme en ello porque hay mil artículos que lo cuentan perfectamente, pero yo quiero hacer mi reflexión particular, si no os importa.

Me explico mejor. La tecnología ha entrado en nuestras vidas como un elefante en una cacharrería, porque todo ese desarrollo ha sido tan veloz que no nos ha dado tiempo de colocar las cosas bien en su lugar primero, y sin darnos cuenta resulta que nuestras vidas están tan íntimamente ligadas a ella que uno tiene que estar muy despierto para evitar caer en el lado oscuro de la fuerza…

Tenemos teléfonos pegados a gente por todos lados, reuniones de amigos en las que estos amigos hablan más con otros amigos que no están presentes, mientras los amigos presentes a su vez, también hablan con otras personas que tampoco están presentes…Reuniones familiares en las que nadie levanta los ojos de la pantallitas, cosas hechas a medias porque atendemos a medias también nuestros teléfonos, etc… cualquiera puede poner un ejemplo porque estamos invadidos… Y está bien, la tecnología es desarrollo y su lado positivo es muy útil, divertido, y todo lo que queráis, estoy de acuerdo. Pero cuando uno convierte su vida en Matrix la cosa se pone seria.

 

Yo he visto adicción, he visto sufrir (pero de verdad) por perder el teléfono o no tener wifi, he visto depresión, pérdida de autoestima y problemas de sociabilidad graves consecuencia de lo que estamos hablando. Niñas y no tan niñas que se comparan a sí mismas y sus vidas con las de personas que como decíamos al principio seguramente ni conocen, porque saberte sus fotos de memoria y comentar cada actualización de estado no es conocer a alguien.

 

shutterstock_144863692Las he visto compararse con el resto del mundo para quedar siempre en el peor lugar…. Porque claro, nadie sube a las redes sociales los trapitos sucios de su casa, subirán lo que les hace brillar en sociedad. Incluso, dándole una vuelta de tuerca más, apuesto mi reino a que un alto porcentaje de estas publicaciones, fotos etc, son hechas a propósito y expresamente para facebook con el objetivo consciente de presumir de una vida social o personal, más feliz de lo que realmente es.. Pero es fácil dejarse llevar por las apariencias y olvidar que una foto capta una milésima de segundo, un instante, no una vida. Y ahí estás tú, sentado delante de tu pantalla, viendo la increíble vida de nosequién, pensando porqué tú no te lo pasas tan bien, porqué no haces tú cosas tan interesantes, porqué no estás rodeada de tantos amigos o porqué no te queda el bikini este año tan perfecto como a esa chica tan guapa que es tu amiga en facebook aunque nunca la hayas visto en persona…

La tecnología es buena, las redes sociales también, a mí me han hecho sentir en casa muchas veces, y para mi trabajo sólo son positivas, pero a ver, volvamos a la tierra, los amigos se ganan el título sólo con tiempo, lo demás puede ser pasajero o atender a otros intereses y será sólo el tiempo quién otorgue diplomas. La vida está ahí fuera, abre la puerta y sal, así no tendrás que compartir falsas apariencias si no que vivirás experiencias reales, aunque nadie las pueda envidiar.