Una pareja saludable no la pueden formar sólo 2

Es suficiente el amor? No, demasiadas veces no. Porque por mucho que puedas amar, con el corazón a punto de explotar en el pecho y todos los planes del mundo llenado tu futuro, amar no es suficiente si no sabes hacerlo bien.

Nos contaron que sí, nos creímos que sí, y que seríamos felices comiendo perdices hasta el final de los tiempos, y que el amor verdadero, el que dicen que mueve montañas es lo único necesario para ser felices sin más esfuerzo que existir dentro de nuestra burbuja de cine.

Pero no las mueve, hará milagros sólo si tú, que eres la única protagonista de tu vida, aprendes a amar de forma sana, generosa y egoísta, humilde pero fuerte, luchadora pero flexible, firme pero tolerante, si estás dispuesta a aprender, a negociar, a perdonar y perdonarte y a tener los pies en la tierra en que vives. Porque en las canciones no se vive, ni en el cine, ni en la tele…no, donde vives es en tu casa y tu pareja no tiene un guión escrito para ser fantástico y divertido, si no humano y perfecto por sus diferencias contigo.

Una relación en que no hay el conflicto no existe, y si existe no es sano. Porque se trata de 2 personas, que por definición son diferentes, deben ser diferentes y eso implica no estar de acuerdo en muchas ocasiones y luchar por tener razón, y molestarse con las rutinas, con las manías, con las pequeñas idiosincrasias. Una pareja son 3, tú, el otro y lo que compartís, y si pretendéis ser sólo dos partes de una misma naranja estaréis viviendo un sueño irrealizable, una utopía. Pero tu vida la forman personas reales y es ahí donde tienes que soñar. Nadie debe olvidarse ni renunciar a sí mismo, si no crear dos mundos compatibles, el mío y el que comparto contigo.

Pero es que elegimos mal cuando identificamos el amor con el enamoramiento, con las mariposas, porque corremos el riesgo de creernos ese cuento de hadas, y por eso tantas parejas se mueren antes de empezar a serlo. Porque eluden el esfuerzo y la responsabilidad de conceder al otro ser quien es y amarlo por ello, de la misma manera que tú misma exiges ser amada y respetada precisamente por ello. Y es tu derecho, como el del otro.

De manera que no tengo porqué empobrecerme dejando de lado las cosas que me completan, si no enriquecer mi vida añadiéndole un mundo nuevo, compartido, donde se generarán incesantemente fuentes de crecimiento y desarrollo, de felicidad y compañía. Cómo crecer si reduzco mi mundo?…No, una relación son 3, y así nadie pierde, todos ganan.