Piensa un momento en ti, cómo podrías ser feliz?

Y no me respondas con una casa en las Maldivas que eso está muy visto, se creativo¡ Si la tuvieras te aburrirías como una ostra seca al sol mirando el horizonte plano. Hagamos esto en serio, busca en tu interior, qué cosa te haría realmente feliz?

Un trabajo distinto que encajase más con tu carácter? Una pareja diferente que te hiciese sentir más quien eres? Una casa más bonita? Un cuerpo más definido? Más amigos? Menos deudas? Debe haber algo más allá de lo material, porque con ello la felicidad se extingue tan pronto te acostumbras, una vez pasado el instante preciso de la sorpresa y después, necesitarás otro estímulo siempre externo a ti. No, aquí tenemos que pensar en lo que hay dentro, que de ahí salen las sonrisas verdaderas.

Bien, entonces, qué es exactamente lo que te haría más feliz? Tener el valor de cambiar de trabajo? De crearlo por ti misma con tus reglas y tus tiempos? Ser capaz de afrontar la vida en solitario antes que mal acompañada? La voluntad de encontrar la forma de cambiar tu casa y convertirla en tu verdadero hogar? O quizás la de vencer a la hueva y ahora sí comer sano, hacer ejercicio y privarte del vicio para que tu cuerpo se ajuste más a ese canon que estás soñando?. O privarte de algunas cosas para ir pagando otras y que esta carencia de caprichos no te suponga sentirte inferior?

Tú puedes poner lo que desees para completar la lista, pasando por alto el auto nuevo, las uñas de gel, el modelito de Beyoncé o la casa de Brad Pitt. Porque lo que te hace feliz no se toca, ni caduca, ni se estropea con el tiempo. Lo que te hace feliz es una actitud que ahora mismo no podría definirte.

Ahora piensa en qué te lo impide. Qué o cuál es ese obstáculo que ahora mismo no te deja levantarte por la mañana para ir al gym, despedirte de tu jefe o ponerle las maletas en la puerta a esa pareja tan desaparejada. Define ese miedo, míralo, no te hará nada. Porque no es una entidad física, no es un muro de ladrillo que se levanta justo frente a tus pies. Es sólo algo que tú construyes, en tu mente, a lo que tú le das fuerza y por eso en el mismo lugar que está él estás tú, con todas tus armas. Y en ese mismo lugar puedes combatirlo.

Y tienes el arma precisa, la única que funciona, la de eficacia comprobada 100% garantizado, la única que necesitas y que afortunadamente, es tan poco física como tu miedo, tan gratis como tu quieras, tan a tu alcance como tú misma. Decídete¡

Toma decisiones, rompe tus barreras, cambia la definición de tu vida con sólo tomar ESA DECISIÓN que te estás negando. Tu vida está esperándote justo, al otro lado.