FOTO: Rogelio González

Pero no importa…

 

Nos pasamos la vida buscando una estabilidad que nos dé la seguridad suficiente para seguir adelante, para afrontar el día a día. Por eso pagamos hipotecas, por eso aguantamos jefes inaguantables, por eso no dejamos parejas insoportables, por eso a veces no somos capaces de alejarnos de lo que nos hace mal, aunque sea obvio lo que está pasando.

 

Y resulta que lo único que es seguro es que de estabilidad nada de nada…cuando menos te lo esperas PUM! Sorpresa! quién sabe qué puede pasar que nos rompe todo el plan establecido… Que la pareja que se va, que el trabajo que lo pierdes, que un familiar que nos deja, o qué sé yo? Un desastre natural o que vas y pierdes el teléfono con el importantísimo contacto del señor que te iba a contratar justo cuando por fin ibas a trabajar en eso que te encanta…cualquier cosa puede pasar en la vida y tú que creías que lo tenías todo bajo control te quedas con cara de “esto está pasando?”… Y sí, está pasando, eso es vivir.

 

Yo como cualquier hija de vecina, tan humana como tú, estoy expuesta a la misma idiosincrasia, a la misma aleatoriedad sorpresiva que de repente pone tu vida patas arriba… y ante ella, la única forma de no perder la felicidad, la paz que te permite vivir en equilibrio, es aceptar que la vida es movimiento, que está en contínuo cambio y que los cambios no sólo no tienen que ser necesariamente malos, si no que si tienes el miedo bajo control, esos mismos cambios que tanto te han disgustado traerán increíbles cosas que aportarán exactamente aquello que estabas necesitando. Y para muestra mi botón!

Quién me iba a mi a decir que después de 8 años largos viviendo en México, en la misma casa (creo que es la casa donde más tiempo he vivido desde los 20 años), con mi familia construida según la había soñado, un negocio que ya iba solo y justo cuando todos mis sueños estaban cumplidos, llega un cataclismo (natural y emocional) y lo deja todo hecho añicos.

Lo primero que hice fue buscar ayuda, faltaría más que una profesional de esto no se aplicara a sí misma lo que sabe que funciona, yo lo que predico, me lo aplico, qué os habéis creído, que por ser psicóloga soy súper héroe?, pues no, yo también sufro, como tú…

Necesitaba apoyo para los momentos de secuestro emocional y lo hice, me fui con el mejor, aunque no lo sabía, cuando das con tu terapeuta adecuado, lo sabes inmediatamente (Gracias Juan Carlos Acuña, en realidad tú me salvaste la vida). A veces una está tan metida y enredada en sus dolores que no es capaz de ver las cosas con perspectiva para ordenarse, para tomar decisiones, para elegir el camino y encontrar la fuerza de caminarlo. Y sufrí, y sufro, y lloré, y lloro, y me dolí, y aún me duele… y viví y vivo cada una de esas emociones; pero sin miedo, dejando que sucedan, que me invadan, hagan su trabajo y después se vayan, sin bloquearlas, si tratar de evitarlas. Tratar de entenderlas es suficiente.

No hacen falta los detalles, sobran, no es necesario nombrar, ni describir, mi historia podría ser la tuya, como la tuya podría ser la mía… y los efectos, las consecuencias, las mismas…que tu universo se hunde frente a tus pies y tú tienes que empezar de nuevo.

 

Nada de lo que constituía mi seguridad se ha quedado en el mismo sitio, esto es así, pero quién ha dicho que el sitio dónde estaban era el mejor? Quién ha dicho que un nuevo comienzo no puede traerme regalos increíbles, risas, sol, calor para el alma, crecimiento, fuerza, capacidad, FELICIDAD. Dónde lo pone? Y porqué tendría yo que perder la única vida que tengo lamentándome por lo que perdí, por lo que pasé, por lo que paso? Si no tengo más tiempo que el presente y si lo pierdo lo perdí…

 

Jamás elegiré no disfrutar la vida, me niego a sufrir para nada, si sufro que sea para aprender, si me duele que sea para saber qué no puedo volver a elegir, si me caigo que sea para fortalecerme al ponerme de nuevo en pie. Porque evitarlo no lo voy a poder evitar, ni los cataclismos naturales, ni el devenir de la vida que se lleva a los que más quieres, ni que las personas que te rodean se alejen, o que se devalúe la moneda, que tus clientes con sus propios problemas personales no te puedan pagar… no, no podemos controlarlo todo y ante esa verdad, lo único inteligente que podemos hacer es aceptar que una y otra vez nos tendremos que reconstruir y que eso no es malo, es un lujo al alcance de cualquiera.

Y mira tú, quién me lo iba a decir, después de tantos años he vuelto a casa¡ y ni yo sabía cuánto lo necesitaba, cuánto lo echaba de menos, cuánto había escondido mi pena cada vez que me iba para sobrevivir a ello, pero aquí estoy! FELIZ.

Y sí, me hizo falta romperme y hacerme añicos para renacer, volver a vivir con ilusión, con confianza, con ganas, con risas, con planes, con satisfacción, para recomponerme y ganar la batalla.

No dudo que tú que me estás leyendo, has vivido algo parecido alguna vez, o lo ha vivido alguien muy cercano, tanto que casi te estaba pasando a ti, o quizás lo estás viviendo justo ahora!. Y si te identificas con mi historia. Si estás deseando ser feliz, vencer al miedo, si estás hasta el moño de lamentarte y no cambiar tu sola las cosas… NO TE RINDAS¡ Hay salida, yo puedo ayudarte¡ porque lo he vivido también y he sentido lo que estás sintiendo tú…o puedes buscar apoyo más cerca de ti, dónde tú quieras pero no bajes la cabeza, ahí arriba está brillando el sol!

Da igual dónde estés, porque hoy, a todos lados llega Internet (la consulta online funciona a las mil maravillas, comprobado!) y ahí puedes encontrarme, para eso cree esta web, acceder al servicio online es fácil, económico y seguro. Y si prefieres ver el rostro en vivo y en directo de quien te escribe tendrás que venir aquí, a mi tierra, a mi Cádiz, a Chiclana y yo, te enseñaré todo lo que sé para que tú también lo consigas… lo importante es que sepas que ya no hay límites, ya no hay excusas, si quieres, puedes… créeme, volverás a sonreír! Sólo tienes una vida, qué vas a hacer con ella?

*Por cierto, gracias al gran Rogelio por la foto que acompaña a este texto, porque creo que ilustra muy bien mi cambio