Sobre ese novio perfecto que se convierte en pesadilla

 

Cuando hablamos de malos tratos, admitámoslo, todos pensamos en golpes y moratones… aunque sepamos que no queda ahí.

Conocemos también el maltrato psicológico (el que te esclaviza y anula sin levantar jamás un puño al aire), el ambiental (que es cuando no te golpean a ti, pero destrozan tu casa a puñetazos), y el verbal (cuando entonces lo que vuelan son los insultos, ofensas y vejaciones). Y de estos estamos más o menos informados, aunque desde luego sigue siendo muy difícil detectarlos a tiempo. Al menos hasta que de una vez por todas, se enseñe en las escuelas y en las casas, desde niñ@s, qué tipo de conductas no se pueden tolerar, por insanas, inmorales e ilegales.

 Pero hay un caso, del que casi no se habla (aunque cada vez más, afortunadamente..), y por ello es aún más complicado… porque cómo podemos evitar algo que desconocemos? Sobre todo porque además, es un juego tan sutil y tan bien hecho, que te hace dudar hasta de ti mismo. Y esta vez no meto ni una sonrisa en esto, porque me parece un tema verdaderamente importante. He visto a muchas personas atrapadas en ese infierno e incluso yo por un periodo de tiempo de mi vida, lo sentí en mi piel y puedo dar testimonio de cuán complicado resulta abrir los ojos para ver con claridad.

Hablo de las parejas tóxicas, de cuando estar con alguien de alguna forma que no puedes explicar se convierte en una pesadilla de dudas y conflictos interiores por puro exceso de perfección.

 

Me refiero a ese peligroso juego de quien te estudia concienzudamente para utilizar la información en su propio beneficio. Esas expectativas que esa “alma gemela” sabe que tienes, y que utiliza como disfraz perfecto. Personas que se ajustan exactamente a tus sueños (y digo exactamente, sorprendentemente, increíblemente, repito, increíble-mente), que se convierten en ese “ser perfecto” que llevabas tanto tiempo esperando, dándote todo lo que deseas/necesitas con la excusa del amor, pero reservándose para el mejor momento, el cobro por todo lo que tú en realidad nunca le habías pedido.

Empiezan a trabajar desde el primer momento. Saben que el enamoramiento nos confunde, buscamos puntos en común, y si no los hay, los inventamos. Estamos dispuestos a creernos cualquier cosa con tal de no romper el hechizo. Y estas personas trabajan concienzudamente para crear un ser ajustado a lo que creen que queremos, y ser perfectos para la persona amada sin pensar que algún día las gomas de la careta estarán viejas y se romperán, dejando al descubierto una realidad diferente. Es como esa persona que jamás oyó hablar del Taoísmo pero que de repente hace yoga cada mañana, tai chí cada tarde, medita en la noche, come sano y hace deporte… sólo porque a ti te gusta. Y eso que antes de conocerte jamás usó otra cosa que no fueran mocasines.

 

Y al principio te encanta, no te puedes creer tu suerte, un hombre (o mujer…) atento, detallista, enamoradísimo de ti, y sobre todo que encaja tan perfectamente con tus sueños… cómo puedes quejarte con el novio (o novia…) que tienes.

 

Pero poco a poco empiezas a notar que a veces su servilismo es excesivo, que es demasiado “amigo” de tus amigas, o que es precioso que te recoja en todos lados, pero al fin de cuentas eres adulta, y probablemente preparada para andar por la vida sin guardaespaldas.

Y entonces esa vocecita que tienes dentro de ti empieza a hablarte bajito. Pero tu no la quieres oír, porque es “injusto” que encuentres pegas a un comportamiento tan perfecto (según la Biblia Disney claro…). Empiezas a sospechar que quizás tanta coincidencia de intereses no sólo es anormal si no que no parece encajar tanto con la realidad en el día a día y quizás agradarte para engancharte era el objetivo escondido detrás de tanta magia cósmica.

Quizás detrás de todos esos detalles, hay más una necesidad de control basada en sus propios miedos e inseguridades. Quizás está creando en ti una dependencia que es la que te hace dudar y creerte mala persona porque un sabor amargo en la boca del estómago se hace presente cada vez con más frecuencia. Porque sabes que algo anda mal, de tanto ser perfecto.

Así que estáte atenta (o atento), las personas perfectas no existen, DEBEMOS ser diferentes, porque lo contrario no es normal (recuerda que somos personas, no mitades de una misma naranja), y si te sucede sospecha. Porque las parejas que no discuten, tampoco son normales, sospecha, uno de los 2 está anulándose. Porque tu propia intimidad, gustos y momentos sin él (o ella…) son sanos y necesarios, y sobre todo porque TÚ NO NECESITAS un caballero andante, tu sólo necesitas una persona auténtica, que se muestre como es, porque lo contrario es trampa. ¿Por que cómo puedes vivir una historia de amor con alguien que se esconde detrás de tu “príncipe de cuento”? Alguien que te permita ser feliz siendo quien eres y además te ame por ello.

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