La eficaz huída de opinólogos y expertólogos varios..

 

 

Debo confesar que esta semana me ha costado mucho trabajo encontrar un tema del que hablar. Me ha sido difícil porque intentaba encontrar algo que estuviese alejado del momento que estoy viviendo por aquello de no invadiros de embarazos, hormonas, bebés y mamás… Entiendo que no todas tenéis por qué estar pasando por algo así, haberlo pasado o incluso no desear ni lejanamente pasarlo.

Pero esta vez no lo he conseguido (otras veces sí…), porque mi momento actual lo ocupa todo, y esto es así, no lo puedo evitar. No quisiera convertirme en la típica mamá monotema que sólo sabe comentar lo bonitas que son las caquitas de su bebé y cómo se me cae la baba con sus monerías… Sin embargo, ¿qué queréis que os diga? Lo único de lo que soy capaz en este momento es de analizar toda esta situación desde el punto de vista más emocional y psicológico, pero no he podido enfocarme en nada que fuese totalmente ajeno. Lo siento…

 

La inmensidad de emociones y sucesos que se dan durante un embarazo es tan alucinante y tan invasora que es prácticamente imposible destacarse y mirar hacia otro lado. A fin de cuentas, lo que está pasando, está pasando tan dentro de mi como a mi alrededor… y lo ocupa todo.

 

 

Especialmente a las 31 semanas que llevo, porque el bebé se mueve continuamente, recordándome que está ahí, que pronto llegará, que la cuenta semanal se ha convertido en una cuenta atrás… y aunque haya tenido, o más bien esté teniendo un embarazo súper bueno, porque apenas ha habido molestias ni malos momentos… no puedo inhibirme. Cada movimiento, cada cosa que hago, cada paso que doy está orientado en dirección al bebé, a cuidarle, a protegerle, a alimentarle..a crear el espacio para él, tanto en mi casa como en mi vida…

Emocionalmente es una experiencia increíble, arrolladora. Cada persona con la que me cruzo, me hará alguna pregunta, y conversaremos sobre ello, y eso pasa cuando estoy acompañada. Cuando estoy sola, es con él (mi bebé) con quien estoy, le hablo, le pienso, le cuido, estoy descansando (para protegerle) o estoy organizando algo en torno a su llegada. Además de todo eso, un ejército de hormonas trabaja para hacer mi realidad química coherente con mi realidad contextual. Esto explica que pueda estar más sensible, llorona, o enfádica, o eufórica, o preocupada o ilusionada. Y sea como sea será intenso… Aunque recalco que en mi caso particular, los cambios hormonales han sido mínimos y podría definir mi proceso como altamente equilibrado, entiendo lo que pasan muchas mujeres sin conseguir controlarlo eficazmente, pues es más poderoso que ellas y entiendo lo que conlleva.

Todo esto sucedería podríamos decir en un embarazo perfecto sin altercados ni problemas, pero como es lógico pensar, no es así en todos los casos, ni todo el tiempo y es fácil que además de todas esas cosas que comento, tengamos que sumar las circunstancias que se suceden por ejemplo, cuando la familia está lejos, cuando las condiciones económicas no son favorables, o cuando sentimentalmente no estás en un momento óptimo. Imaginaos con la sensibilidad a flor de piel, lo que supone hacer frente a esas dificultades y sobrevivir intentando mantener la calma para que tu bebé no se vea afectado. Imagínate por ejemplo, que físicamente tu embarazo no transcurre como debería y le tienes que añadir una inquietud de ese tipo.

Difícil, ¿no?

Pero al final, la enseñanza que saco cada vez es que la naturaleza es absolutamente sabia, y se encarga de compensar cualquier dificultad que se presente y no es realmente necesario que yo haga quién sabe qué para que todo vaya bien. De eso se encargan las hormonas que se mueven dentro de mí, y la química invisible y mágica que hace que también los que me rodean sientan de forma casi irracional un deseo de apoyarme y ayudarme haciendo las dificultades menos difíciles… Aprovecho para dar una vez más las GRACIAS infinitas a todas las personas que sin pedir nada a cambio están portándose como ángeles de la guarda con nosotros… ¡Vosotras sabéis quienes sois!

Yo he optado por aislarme del torrente de información y consejos bienintencionados que lo invaden todo, apenas he leído sobre el proceso, apenas he investigado nada y he ido al doctor 2 veces… Con ello he dejado a un lado todos los posibles “estresores” que con seguridad iban a llenarme de miedos. ¿Y sabéis qué? que todo va perfecto y me siento sana, relajada y feliz. De modo que al final del camino, si dejas o has dejado que tu cuerpo y su naturaleza haga las cosas como necesita hacerlas, sin interrumpir, sin obligarte a seguir no se qué camino que te recomendó no se qué opinólogo ilustrado; el resultado será exactamente el que tiene que ser, incluso aunque podamos pensar o creer que las cosas no salieron perfectas. Yo creo que sólo cuando intentemos ir en contra de nuestro cuerpo y de su propio proceso desviaremos el camino correcto de los acontecimientos y esto sólo sucede cuando vas en contra de tu instinto.

Obviamente hablo de generalidades y tengo en cuenta que a veces cierta genética puede dar resultados diferentes a los que soñamos, deseamos o esperamos, entiendo la desazón de unos padres que den la bienvenida a un niño con alguna dificultad añadida. Sin embargo, creo que también de ahí podrán extraer la experiencia que necesitan vivir, el aprendizaje que sin entender porqué tienen que recibir, y también de ahí saldrá felicidad si quieren… Confiar es la clave.

 

 

Lo único que puedo decir desde mi punto de vista profesional y ahora desde mi propia experiencia, es que si estás pasando por esto, hagas a un lado opinólogos, consejólogos y expertólogos varios… Que te abstraigas de miedos y precauciones, que hagas caso a tu cuerpo y dejes que tus propias necesidades manden.

 

 

Porque tu cuerpo es sabio y tu bebé también, y sabe exactamente lo que necesita. Una vez más hazte caso, confía en ti, confía en él ciegamente, porque será la forma más segura de atenderle realmente. Más allá de lo que “deberías desear”, lo que “te conviene”, lo que dicen otros que “es mejor para ti”… Quizás así consigas superar ese famoso estrés del embarazo del que tanto hablan en las revistas pero que es completamente innecesario.

La mujer lleva toda la historia de la humanidad pariendo, y está específicamente diseñada para hacerlo; por ello ha desarrollado toda la sabiduría realmente imprescindible. ¡Déjate llevar!

Así que adelante y disfruta, los miedos sólo te dejarán sorda ante los mensajes que te envía esa VIDA que llevas dentro y que por puro instinto sabe exactamente lo que tiene que hacer… Una vez más el instinto es mucho más listo que tú.