La amígdala, la maravillosa directora de tu orquesta emocional

 

 

Os cuento que a mi consulta no llegan casos graves de salud mental, nada que ver con trastornos psicóticos, ni esquizofrenias, ningún diagnóstico de esta índole. La verdad es que a mi consulta llega gente como tú que estás leyendo esto. Mujeres en su mayoría, que simplemente no consiguen ser felices en su vida pero lo desean con mucha fuerza. Algunas arrastran fuertes traumas o experiencias vitales, otras simplemente nunca aprendieron a sobrevivir sin sufrir, y necesitan que las enseñen y les demuestren que ser feliz es posible y que además depende sólo de ellas.

Muchas veces llegan a mi buscando las palabras mágicas, que saque la varita, que les de la clave definitiva comprimida en una frase, en un consejo magistral, una charla que les abra los ojos definitivamente, o la esperanza de que yo les de las respuestas que están buscando, pero lamentablemente, ese no es mi trabajo. Cuando encuentro esta actitud lo lamento, está claro que se han equivocado de lugar, y me toca explicar que esto no va de magia, que esto va de trabajo y que el mío consiste en ayudarte a entender dónde se encuentran tus propias respuestas, y no en ahorrarte el esfuerzo de encontrarlas. Esas personas no durarán mucho y no decidirán implicarse en el trabajo, y para mi es una pena, pero poco puedo hacer. Pero por suerte la mayoría de las veces la persona que se sienta frente a mi, tiene tantas ganas de salir de esa rutina, o tan pocas ganas de permanecer en ella, que está dispuesta a dejarse guiar y enfrentarse a sus fantasmas.

Porque quizás corra el riesgo de decepcionar a alguien hoy, pero debo confesar que yo no soy fan de los libros de autoayuda, no me gustó “El Secreto”, ni la filosofía que guía mis pasos tiene mucho que ver con las energías del universo o la alineación de las estrellas. Yo más bien me defino como científica, de mística tengo muy poco.

De hecho soy bastante incrédula y cuando las cosas no tienen un fundamento neurológico, químico o biológico, difícilmente me lo traeré a mi vida, lo que digo, cuando lo digo, es porque hay una explicación científica detrás. La vida es pura química, y ella es la que hace que te sientas bien o mal, y ella depende de tus pensamientos, porque es tu amígdala la encargada de obrar el milagro, ni Facebook, ni leer un libro, ni 10, sino la disciplina que da el convencimiento y la motivación intrínseca.

Porque esto funciona más o menos así:

Tu pensamiento envía un mensaje a tu amígdala, encargada de dar la orden de segregar tal o cuál hormona de manera que sea coherente con lo que estás pensando. Si ese pensamiento es positivo, o alegre, entonces las hormonas que empezarán a circular serán aquellas que te hagan sentir bienestar, relajación, alegría, energía, ganas de vivir. Por el contrario, si el pensamiento es negativo, pueden pasar 2 cosas, que sea negativo pero realista, con lo que tu cuerpo generará una respuesta adaptativa que te permitirá reaccionar y afrontar la situación de la forma más eficaz posible, ahí funciona la ansiedad, el miedo, o la tensión que te sirven para estar atenta y protegerte, y este es tu instinto de supervivencia haciendo su trabajo. O puede pasar que tu pensamiento sea negativo y excesivo, incontrolado, con lo que la respuesta será igualmente excesiva y desadaptativa, y ahí aparecen los ataques de ansiedad, el pánico, el miedo al miedo, los trastornos obsesivo-compulsivo, las fobias etc.. que en vez de permitirte reaccionar, te bloquean y te hacen daño.

Bien, esto a groso modo es un poco como funciona la vida, y mi trabajo es ayudarte a entender que las respuestas descontroladas no son útiles y tú puedes aprender a evitarlas para que tu respuesta ante cualquier situación sea ajustada, eficaz y beneficiosa.

 

Ser feliz no es cuestión de magia, ni de idealismo ni de cerrar los ojos a las dificultades ni las circunstancias, si no aprender a sobreponerte a ellas y elegir siempre la enseñanza en vez de la compasión.

 

Así que quien piense que hago magia, que voy de Paolo Cohello por la vida, o que con leer las frasecitas que publico en Facebook es suficiente, necesito YA sacarlas de ese error, porque así no va a pasar, así no llegará el cambio profundo que necesitan, Ese crecimiento llega de un trabajo serio (aunque te aseguro que en terapia conmigo, te ibas a reír un montón…) que convierta los hábitos negativos en otros beneficiosos. Y que ese cambio eche raíces, depende exclusivamente del esfuerzo que cada uno decida hacer. Pero un esfuerzo REAL, CONSTANTE, SINCERO, porque para eso hace falta entrenar, repetir, luchar, combatir, esforzarte por vencer la pereza, el miedo y la comodidad.

Y debe ser una decisión en firme, fuerte, valiente, que te haga salir de la zona de confort para enfrentarse a la vida con la energía que requiere dejar de quejarnos y compadecernos y decidir tomar en tus manos el control. Mientras no quieras asumirlo y hacerte responsable de tu suerte ningún cambio sucederá, y la química de tus neuronas no trabajarán para ti… Pero si estás tan convencida como lo estuve yo, al otro lado de tu miedo está el paraíso, donde tu vida es coherente con tus deseos, y ninguna circunstancia por muy triste que pueda ser te quitará las ganas de vivir y la capacidad para ver cada día la belleza del mundo.

Si estás decidida, esta es tu casa….si buscas la magia, no es tu lugar y ya lo siento, te lo aseguro, porque ser feliz es posible, sin necesidad de trucos de magia, ser feliz es posible, si tan sólo te decides a serlo.