Un temblor en la tierra y otro en el alma

No puedo dejar de reflexionar la sensación tan extraña que es sentirse vivo, pero vivo de verdad¡ No vivo de rutina, de es lo normal, de estar vivo es lo que esperaba el día de hoy…Vivo de es un milagro¡

Resulta que pasamos la vida viviendo como si fuera lo lógico, lo esperable y perdiendo la conciencia de que es en realidad una suerte y no es que podemos es que debemos estar genuinamente agradecidos… Pero ni siquiera yo entendía la dimensión de mis propias palabras hasta que lo viví.

Como ya todos sabéis nos han tocado uno de los momentos más duros del país en que resido, México, con los 2 terremotos con distancia de sólo unos días y un saldo tanto humano como material incalculable.

No tengo que lamentar ninguna pérdida así que mi agradecimiento a la vida es doble, pero la experiencia vivida, no ha sido solamente un susto, si no un mensaje, alto y claro.

El primer terremoto me pilló en casa, en la cama, con mi familia al completo. Pasara lo que pasara, en los 4 larguísimos minutos que duró, estábamos juntos y aunque no sabía hasta que punto eso era tranquilizador tuve la terrorífica oportunidad de saberlo con el segundo temblor, ese que nos pilló desprevenidos, cuando ya no esperábamos ni siquiera réplicas, y nos pilló solos y lejos unos de otros.

El segundo fue considerablemente más corto y suave que el primero, sin embargo quizás para mi fue más aterrador, pues significaba que vivir uno no te exime de vivir otro, no significa que ya no te puede pasar y sobretodo, porque no saber cómo están los tuyos y no poder comunicar con ellos ha sido la sensación más horrible que nunca imaginé.

El consuelo el día 7, con los 8.5 de la escala de Richter era que aunque sólo fuera por un sistema de probabilidades era imposible que volviera a pasar, hipótesis bastante absurda como pudimos comprobar poco después, pero que cumplía su función calmante mientras fue vigente. Y a la mañana siguiente me sentí feliz por estar vivos, pero no en tanta profundidad como pensaba.

Siempre digo que el destino no es más que las veces que la vida te pone por delante aquello que necesitas vivir para aprender la lección que te toca, y si a la primera no entendiste, la vida volverá a ponerte frente al problema las veces que sea necesario hasta que te enteres….

Quién sabe si no es este mecanismo el que la naturaleza escoge para hacernos llegar el mensaje, y que por eso repetimos sismo que ahora sí, nos hizo conscientes de la fragilidad de todo aquello que damos por hecho y sin embargo es tan volátil como nosotros mismos.

Y así volvimos a vivir, esta vez 7.1, dos minutos y más lejos de nosotros el desastre y sin embargo, con efectos anímicos mucho más profundos y reales.

La mañana siguiente al segundo sismo, al abrir los ojos, sentí en lo más hondo de mi conciencia una alegría, paz y agradecimiento hasta el momento desconocido para mi. Pensé, “wow, ha pasado la noche y estamos vivos y sanos, sin altercados ni sustos esta vez: GRACIAS universo por este regalo”.

Y me lo creí, esta vez sí.

La vida es realmente frágil, inestable, un regalo que no dimensionamos correctamente, del que desconocemos el valor y que vivimos con un egoísmo tal que ni siquiera somos conscientes de haberlo recibido, como si fuera nuestro derecho, qué equivocados estamos¡. Pero que pregunten hoy a los habitantes de Puebla, DF, Juchitán o Chiapas si no se han dado cuenta de cuán afortunados son en el momento más desafortunado posible¡

El mundo es muy grande y estamos acostumbrados a oír noticias de grandes desastres naturales (y humanos) y al final somos insensibles de nuevo a su mensaje, por eso, aunque sintamos cierta empatía, lástima y solidaridad, aunque enviemos ayuda y buenos sentimientos, no vamos a dedicar muchos minutos a ello y se nos perderá la ocasión, maravillosa por su inocuidad, de entender que la vida sigue siendo un regalo, aunque no te hayas parado a entenderlo de verdad.

Y entonces sobra todo, todas las cosas por las que tanto tiempo empleamos e hipotecamos de nuestros días, sobran las cosas, los lujos que guían nuestras decisiones laborales, temporales y vitales. Pero cuando la verdad llega, nada de eso tiene importancia.

Cuando sentí temblar no pensé en salvar nada, no pensé en mi teléfono, ni mi compu, ni mi ropa, ni en el dinero, los papeles, no pensé en nada, salí de casa así como estaba, la segunda estaba desnuda y así me fui y no me importó nada lo que dejaba atrás. Sólo mi hijo y mi pareja ocuparon mis pensamientos.

La naturaleza repetirá sustos uno detrás de otro hasta que entiendas claramente el mensaje, hasta que reacciones, hasta que despiertes del letargo consumista y rutinario en el que vives, y lo hará de la forma exacta en que tú necesites aprenderlo, llámalo terremoto, huracán, llámalo accidente inesperado, ruptura amorosa, conflicto familiar, despido laboral, llámalo quiebra, desempleo, llámalo desengaño, mala suerte, destino o como quieras. Tu vida es una, y es ahora y se compone exclusivamente de todo lo que no cabe en una mochila, ni en un bolsillo, se compone solamente de aquello que cabe en un corazón y en un gracias. Gracias por estar vivos, cada momento, cada mañana, con un techo y un abrazo…el resto, el resto, no importara nada si se lo lleva el viento.