O Cómo saber cuándo esa historia se acabó…

 

A veces es muy difícil entender que no eres feliz con tu pareja.

Qué idea tan absurda y sin embargo tan real. Conozco y seguro que tú también, a muchas personas, que no son felices con la persona con la que viven. Que no disfrutan, que arrastran la vida en pareja como un lastre inmenso, como si su matrimonio, unión o convivencia consistiera en aguantar, soportar y tirar para adelante, siempre con menos fuerza.

Hablo de esas personas que han aceptado su relación como si solo fuera un sacrificio, como si la alegría fuera para otros, o una mentira de la tele, como esa idea de que si sufres en la tierra, vivirás en paz en la otra vida.

Es una idea que respeto, sé que forma parte de las creencias y ahí no puedo entrar a juzgar a nadie, pero me entristece, porque no estoy segura de que haya otra vida, quizás si, pero de lo que sí estoy segura de que esta vida sí existe y eso es irrefutable… y que en cualquier momento, mientras estés vivo, puedes rehacer tu camino y acompañarte de alguien que te sume realmente.

Pero es que a veces es muy difícil saber que no eres feliz, que esas cosas que te hacen la vida tan fea no forman obligatoriamente parte del juego. O que ese llorar tan frecuente no es porque la vida es amarga, si no porque estás aceptando un trato, unas condiciones que te hacen daño y que podrías no aceptar. Pero a veces hay que abrir los ojos y no aceptar ese exceso. Encontrar el equilibrio, el límite, el hasta dónde es sano aguantar y en qué momento es justo dar un golpe en la mesa y decir BASTA¡, y decirnos BASTA¡ Que nunca vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer…

Pero cómo sé que estoy sufriendo más de la cuenta? Cómo distingo las cosas feas pero normales de una relación, del exceso, de lo tóxico, de lo dañino? Cómo distingo la costumbre del amor?

 

Cómo puedo escuchar esas voces que me están gritando desde la boca del estómago, que debo hacer algo por mi misma y establecer de una vez el límite si me aterroriza no encontrar la fuerza para afrontarlo?. Cómo deshago el miedo que me da escucharlas?… Desapego. Y atenta, vale más despedirte de una pareja que no te hace feliz, que de tu propia felicidad.

 

Cuando lloras más de lo que ríes, algo está fallando. Cuando te despiertas sin ganas de darle los buenos días, o cuando esquivas un beso demasiadas veces. Cuando no te sale un abrazo aunque tú misma lo estás necesitando….aunque quizás, el de otra persona.

Cuando sueñas o te imaginas en otros brazos y sonríes. Incluso cuando lo haces, cuando estás de facto con otras personas, ya sea de pensamiento, obra o ilusión… y eres más feliz que en tu vida ordinaria.

Cuando al pensar en ti misma dentro de 30 años miras tus recuerdos y no encuentras la sensación de satisfacción que deberías encontrar. Entonces, ha llegado el momento de ser feliz, ha llegado el momento de tomar decisiones, ha llegado el momento en que sí, más vale sola que mal acompañada.

Entonces, vete. Aunque el mero hecho de pensar en irte hace temblar de terror hasta la célula más pequeña de tu cuerpo, vete, con miedo, pero vete.

Cuando pasas más tiempo enferma que sana. Cuando las ojeras no se van nunca. Cuando pierdes el apetito demasiado a menudo o te pegas atracones que no puedes controlar. Cuando no disfrutas una reunión ni un rato a solas, en su compañía. Vete.

Cuando no consigas crecer. Vete. Cuando llevas tanto tiempo deseando hacer cosas, convertirte en esa persona diferente que sí se gusta cuando se mira al espejo, pero no encuentras la energía para hacerlo. Vete.

Cuando las cosas que te hacen sentir viva se alejan de tu día a día, cuando cada vez haces más lo que le gusta al otro que lo que te gusta a ti porque hacer realidad tus deseos te pone en una situación complicada. Vete.

Porque vida hay una, que sepamos, y el tiempo no se para jamás, pasa y pasa sin esperarte, sin piedad, continuamente, sin pausa. Y tú estás ahí viendo cómo se escapa tu vida sabiendo que esa juventud no volverá a tu cuerpo. Vete, reacciona, actúa, búscate y cuídate, tú eres tu único hogar, haz de él tu templo, porque es ahí en el único lugar en el que vas a vivir hasta el fin de tus días y tú, serás la única compañía que no te fallará nunca. Tu vida vale más que cualquier compañía y puedes ser más feliz sola, no tengas miedo, aprenderás a cuidarte porque si no te cuidas tú, nadie más lo hará.