Cómo usar la paciencia para conseguir la felicidad

 

Soy la persona más paciente del universo, eso ahora, porque antes era la más ansiosa, pero afortunadamente cambié eso y puedo ver claramente día a día los beneficios que tiene en la vida ser paciente y de qué manera te acerca a la felicidad, y como no me puedo resistir, te comparto mis trucos a ver si a ti también te cambian la vida.

Paso 1:

Métete en una situación inaguantable de la que no puedas escapar

Esto parece un consejo absurdo y sin embargo no lo es. Si os paráis a pensarlo, hay miles de situaciones insoportables que nos sacan de los nervios y que la hayamos elegido o no, ya nos tiene atrapados y no podemos librarnos de ella.

Desde un trabajo que no te gusta pero que te paga la hipoteca, pasando por una suegra a la que ahogarías muy despacito hasta un bebé difícil , que es tuyo y no lo puedes regalar.

Hay miles de situaciones que nos hacen la vida muy complicada y que exigen unos niveles de paciencia infinita que al no haber podido desarrollarla, lo que nos hace es sufrir eternamente. Cada día con esa horrible frustración por no tener una realidad diferente y no encontrar la manera de llevarla mejor, pues la respuesta es esa, la paciencia es la madre de la ciencia y además, un arma impresionante pero muy infravalorada, no le damos el reconocimiento que merece, pues ser paciente puede mejorar considerablemente tu vida y podría obrar el milagro de poder disfrutar de la vida de una forma mucho más completa y relajada.

Ejemplo: Mi hijo desde que nació duerme horriblemente mal, pobrecito, no tiene la culpa, ha tenido la fortuna de heredarlo de su mamaíta, y su mamaíta de su papaíto, el abuelo de la criatura, y el abuelito de su mamaíta, la bisabuela del niño en cuestión y así sucesivamente quién sabe hasta dónde…. Lo que se llama una preciosa constelación de insomnes. Así que hace casi 3 años que duermo peor de lo que solía, que ya era poco, ahora es casi nada…Y la verdad, no hay escapatoria posible, ninguna de las opciones que cruzan por mi mente a esas horas es legal, y natural, ya he probado todo… Así que a menos que lo venda, y no me gustaría porque lo quiero mucho, y no porque sea mi hijo, si no porque es un encanto. Es una situación de la que no puedo escapar.

Paso 2:

Acéptala.

Que no puedo renunciar a mi hijo, está claro, así que tengo dos opciones. Pasarme la vida quejándome, lamentándome de mi suerte y sufriendo….que es una posibilidad y cada cuál es libre de elegir su vida, así que si es tu opción, adelante, máximo respeto. Pero tengo otra opción, aceptarla, y dejar al menos de sentir la frustración y el sabor amargo de la “mala suerte”… A otros les toca ser cojos, o yo que sé, vivir en un lugar sin agua corriente, o haber perdido a un familiar muy querido…vamos que la lista de desgracias más desgracias que la mía, es infinita si quiero ser justa con el análisis que hago de las cosas. Y la verdad es que dormir mal es una tontería al lado de las realidades de este mundo que a mi me ha tratado muy muy bien.

Así que la acepto, podría ser exponencialmente peor y además hay pequeños remedios que me hagan la vida un poco más fácil, tipo tomar alguna tila de vez en cuando que ayude a dormir, regalárme una siesta cuando se pueda, o confiar con todos los dedos cruzados en que cuando el pequeño vaya creciendo ira durmiendo mejor o al menos no me necesitará a mi para pasar ese rato de insomnio.

Paso 3:

Sácale el lado positivo.

Y tú dirás, si claro, lado positivo, ya llega la optimista comeflores de turno a decir una obviedad que no se la cree nadie. Y sin embargo sí, se puede, una vez ganada la paz de la aceptación encontrar formas de aprovechar la paciencia en algo bueno.

Yo por ejemplo cuando no puedo dormir saco un increíble provecho a mis horas. Me pongo a leer que me encanta y durante el día nunca puedo. O me pongo a crear, soy muy creativa y en las noches se me ocurren los mejores posts, este, sin ir más lejos lo pensé anoche a las 4:30 de la madrugada…

Otras veces me pongo a meditar, me fascina el mindfulness pero no tengo las condiciones como para practicarlo con la disciplina que debería, pero como ya sé que esta noche me volveré a despertar, ya tengo reservado mi rato de meditación que me va a dejar como nueva y con un buen rollo que merece la pena estar despierta a esas horas…

Ahora pon tú el ejemplo, y verás como se puede, o llámame y yo te ayudo a encontrarlo. Me encantan los retos y me divertiría mucho demostrarte como hasta de la situación más difícil somos capaces de sacarle provecho.

Y la paciencia no puede ser más beneficiosa, es una maravilla, porque cuando aprendes a esperar, entiendes que el tiempo hace justicia cuando algo o alguien te ha tratado mal, por ejemplo. Que el dolor se curará con el tiempo y te devolverá cosas buenas. O que cuando tu hijo tiene un berrinche bélico, puedes esperar pacientemente, respirando despacito y no gritar, y verás como la batalla termina antes y mejor.

A ser paciente se aprende, te lo dice la más impaciente en incontables generaciones hacia atrás en mi familia, yo era la que nunca podía esperar para nada y así he hecho las idioteces más grandes del mundo, hasta que la vida me puso por delante la oportunidad para aprender y yo decidí hacerlo en vez de lamentarme… Ahora dime tú, qué quieres hacer con tu vida, disfrutarla o sufrirla? Si la respuesta es disfrutarla, ENHORABUENA, eres valiente, llámame! Yo puedo ayudarte a conseguirlo.