Tu propio cambio climático:“Porqué tengo tan mal carácter si sólo ha llegado el otoño”

 

En este momento en ambos lados del mundo estamos viviendo situaciones parecidas… el verano se acabó, los días empiezan a hacerse más cortos, las temperaturas bajan, las lluvias llegan y el sol desde luego, no es el que teníamos hace un par de meses…

Aquí en mi lado de la realidad (ya sabéis que vivo en México wey…), llueve, cada día, de la mañana a la noche, desde hace un par de semanas el sol ha salido escasos minutos. A los que me leéis desde el viejo continente, supongo que también, empieza a haceros falta un poquito de ropa más, se acabaron las vacaciones, y seguramente el sol es menos brillante. Y amig@s queramos o no, todo esto afecta (generalmente más a las chicas, la verdad).

Y es que parece que algo tan trivial como el clima, las estaciones, algo que vivimos año tras año, y a pesar de que nos guste el invierno o el otoño, a pesar de estar ocupados y preparados para afrontarlo, siempre nos sorprende. No podemos ignorar que los cambios climáticos producen cambios físicos porque pueden variar y lo hacen, la química de nuestro organismo. Os puedo comentar algunos datos.

 

Por ejemplo, la vitamina D. Es creada por nuestra piel al exponerse a la luz solar (concretamente a las radiaciones UVB). Las características propias del invierno, además de que la ropa que nos ponemos y las actividades que hacemos cuando termina el verano, limitan considerablemente las radiaciones que recibimos con el cambio de estación, y con ello, nuestros niveles de vitamina D. Bien, pues los estudios indican que la deficiente producción de esta vitamina está relacionada con la depresión.

Por otro lado, cuenta Courtney Ratzburg de la Universidad de Vanderbilt, que la depresión y los problemas de sueño, están relacionadas con la melatonina, porque a partir de ella es que se genera la seratonina (que ya la conocéis, esa hormona que contribuye tanto a que estemos felices, o a deprimirnos, en caso de que no tengamos mucha). Pues la melatonina y en consecuencia la serotonina, se duplican con el sol del verano, o lo que es lo mismo, disminuye en su ausencia.

John Grohol de Psych Central, dice que la temperatura y la humedad juegan un papel determinante en nuestro estado de ánimo, y que las altas temperaturas disminuyen el escepticismo y la ansiedad, mientras que la humedad dificulta la concentración y da sueño.

El caso es que, sabemos que el invierno puede deprimirnos un poco. Porque podemos salir menos, porque volvemos al trabajo, y porque delante de nuestros ojos vemos un paisaje más gris. Pero ahora sabemos que no es sólo eso, que el cuerpo humano necesita los rayos del sol para generar las sustancias que nos hacen más felices, porque el ser humano está diseñado para vivir con la luz natural.

Y bueno, que no hay estudios concluyentes que afirmen sin lugar a dudas hasta qué punto afectan todos estos factores, pero yo creo que la experiencia habla por sí sola, y no es casual que en psicología tengamos estas circunstancias muy en cuenta y que de hecho, el cambio de estación trae cambios predecibles en estado de ánimo, en relación al sol y el calor que recibimos. Por eso el “Trastorno Afectivo Estacional” supone un diagnóstico frecuente cuando comienza el otoño y a lo largo del invierno cuando nos encontramos con la depresión, mal humor y bajones de energía.

 

Así que tod@s tranquilos, no pasa nada, no estamos deprimidos, ni hundidos, ni nos pasa nada grave, es un efecto secundario típico del cambio de estación. Es un estado transitorio, poco a poco nuestro cuerpo irá acostumbrándose a la novedad y nuestros niveles hormonales se normalizarán…

 

De modo que cuando os sintáis así, sin una explicación lógica, sin unas circunstancias que lo justifiquen, antes de asustarnos, podemos tener en cuenta la posibilidad de que simplemente el clima nos esté afectando. Porque somos hormonas, y es tan inevitable como cuando menstruamos y nos volvemos medio locas por mucho que queramos evitarlo… simplemente lo llevamos bien porque sabemos lo que es. Hoy tenéis una nueva explicación perfectamente posible para esos malos días en que no nos soportamos ni nosotras mismas…

Y si no pasa con los días, si no consigues reponerte, o la tristeza caló tan hondo que te duele demasiado, entonces, ya sabes dónde encontrarme, o paséate un ratito por este blog y verás como te saco una sonrisa…

PD: ¿Sabéis qué está pasando mientras escribo estas líneas? pues como no podía ser de otra manera… ¡HA SALIDO EL SOL¡

¿Cómo llevas tú tu propio cambio climático? Cuéntanos, coméntanos, comparte con nosotr@s, quizás tus técnicas de superación, pueden ayudar a otro@s…