Beneficios físicos y psicológicos de la risa

 

¿Verdad que siempre hemos oído que el dinero no da la felicidad? O que no la da, pero ayuda bastante….También del amor, que cuando te enamoras te sientes completa, inmensa, feliz y de la media naranja y el estado de idiotez transitoria… Porque el amor, o más bien, el enamoramiento es, al final, el simple resultado de un cóctel hormonal que actúa irracionalmente a favor de la conservación de la especie.

O también que la familia, que un buen trabajo, el clima, el sol, y los amigos dan la felicidad… Y, ¿sabes qué? Que sí, estoy de acuerdo con todo, pero para mi, hay una cosa que es resultado y causa de la felicidad, y que tiene tantos beneficios físicos como psicológicos que por sí sola, podría creo yo, hacer desaparecer (o casi) cualquier problema.

 

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Piensa en los niños: se ríen todo el tiempo y son felices todo el tiempo. Quizás porque ignoran la importancia de las cosas, pero quizás también porque acceden a la risa con asombrosa facilidad y pasan de la risa al llanto sin pestañear… ¡Deberíamos aprender de ellos!

 

 

Porque ¿alguna vez te ha pasado que en la situación más absurda, menos cómica del mundo, has tenido un ataque de risa y ha sido maravilloso? Yo he visto personas desternillarse en mitad de una pelea cuando los platos sobrevolaban cabezas, he visto ataques de risa en un examen definitivo del último curso de la carrera, he visto doblarse sobre el estómago ante la perdida irremediable de algún bien muy preciado y hasta he visto personas llorar de risa en mitad de un entierro o en un tanatorio. Cada una de las veces, este ataque inadecuado, inapropiado y políticamente incorrecto de risa, ha sido un destensor casi mágico que ha conseguido, al menos durante algún minuto o segundos, hacer desaparecer cualquier dolor o pena.

Tenemos muy presente en mi familia una comida en un restaurante en vacaciones. A mi madre desesperada ante mi negativa a comer (siempre fui muy difícil para esas cosas, no me gustaba nada, ni me interesaba perder el tiempo en comer…) decirme muy seria y cariacontecida que o me comía lo que había en el plato o me iba a estampar contra la pared…. Ante semejante amenaza, a todos nos dio tal ataque de risa, que no sólo me lo comí todo si no que 30 años después nos seguimos riendo de ello.

Y como esa conozco millones de anécdotas, ¿a que tú también? ¿A que recuerdas los momentos de risa como un paraíso hecho tiempo? ¿A que te encanta reír y desearías reír mucho más de lo que lo haces?

Cada uno se ríe de una cosa. Hay humor tonto, humor absurdo, humor negro, humor inteligente y hasta humor amarillo y ¿qué más da? El caso es reír, porque una buena carcajada estimula la secreción de endorfinas, que produce una sensación inigualable de placer. Alivia el dolor, porque es analgésica, ¿a que alguna vez te ha dejado de doler aquello que te dolía al menos mientras duraban las risas? Disminuye la tensión arterial, reduce las hormonas del estrés, relaja la tensión muscular y aumenta la capacidad de los pulmones…Y fortalece el sistema inmunológico, por eso las personas que son capaces de encontrar o crear más situaciones cómicas, tienen una salud más fuerte.

 

 

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Y estos son sólo los beneficios físicos, porque psicológicamente, como ya has podido deducir tú sola, también deja huella. Claramente con respecto al estrés y la ansiedad y, además, oxigena el cerebro, con lo que te hace pensar con más claridad y ser más resolutiva, ser más creativa para encontrar soluciones a los problemas (y lo que no son problemas…). Y, cómo no, favorece la colaboración, la unión y la armonía… ¿o no te apetece más estar cerca de las personas de risa fácil?

 

 

Da igual dónde se despierte tu buen humor, da igual qué cosas te hagan gracia, no es importante si eres de risa fácil, o difícil de relajar los labios, lo realmente importante es que no esperes pasivamente a que la risa llegue a tu vida, si no que la busques de manera activa e incluso, diría, incansable.

 

Porque tu cerebro reaccionará, porque te llevará a domicilio la energía que tanto deseas para vivir y para vivir mejor, para construir el mundo y la vida en la que quieres despertar cada mañana. No llegará mágicamente, sólo a veces, pero si tú lo creas, lo buscas, lo provocas, multiplicarás exponencialmente las posibilidades de ser feliz, y si el precio es un ataque de risa, ¿no crees que merece la pena intentarlo?