Ríndete¡

 

El mensaje habitual y no tengo nada que decir en contra, es : LUCHA¡

Lucha porque nada es gratis, lucha porque es la forma de crecer, lucha porque los problemas son estímulos para la superación y porque para ser feliz hay que luchar, no sucede que baja la mano de Dios, te toca y te hace feliz, sólo pasará si luchas por conseguir tu paz interior y para eso tienes que luchar, sí.

Sí, luchas siempre y cada día por levantarte y vencer las ganas de dejarte ir, de convertirte en víctima y dejarle todo a la suerte y si no luchas no lo conseguirás.

 

Pero es que la vida es un continuo con un polo en cada extremo, y nosotros nos vamos moviendo más o menos por el centro, un poquito más acá, un poquito más allá, y claro, si tengo que elegir un extremo, prefiero el de la lucha que tiene resultados más interesantes pero de hecho el otro extremo puede ser la mejor opción en según que situaciones.

 

Tiene que ver con la aceptación, porque la vida, esa que prefiere que luchemos, a veces nos exige no hacerlo.

No es nuestro plan el que sigue el universo, sigue el suyo propio, y persigue el objetivo de sobrevivir, más allá de ti, como pequeña mota insignificante en la galaxia, y de todos tus intereses… De manera que cuando la tierra va en una dirección contraria a la que tú deseas, no te queda otra que aceptar que no eres el rey de la selva y que no puedes controlar ni dominar todo. No, no tienes el control absoluto sobre el mundo y sus circunstancias. Pero sí, si tienes el control sobre el modo en que lo procesas y asumes, el modo en que dejas que esa circunstancia ajena a ti te afecte. Y si lo aceptas, como parte de la idiosincrasia de la vida, y TE RINDES, tendrás más paz interior que si empleas tu energía en tratar de modificar, cambiar o bloquear algo que nunca conseguirás dominar.

Pongamos por caso el clima en toda la dimensión posible de sus expresiones. Es decir, tifones, tsunamis, temblores, riadas, inundaciones, vendavales incluidos, la lista es larga. Nadie por muy listo, guay o feliz que sea, puede decidir cuándo, cómo y dónde sucederán, ni las consecuencias que tendrán, para ti, tu entorno y tu futuro. Imagínate el estrés de no poder aceptar que sucedan y cambien la vida tal y cómo la conocías hasta el momento, imagínate el sufrimiento de no poder sobrevivir emocionalmente a una circunstancia completamente ajena a tu control, imagínate qué frustrante necesitar tener todo bajo control y no conseguirlo, y sin embargo lo aceptas…porqué? Porque la Naturaleza es libre, y lo sabes.

El ejemplo es el más obvio, todos tenemos claro que no podemos hacer nada cuando la naturaleza habla, pero, qué pasa cuándo se trata de las decisiones de otra persona, o de los pasos que da en su vida. Decisiones o maneras de ser que son contrarias a tus deseos y que sin embargo, no, no podemos hacer nada al respecto. Piensa en cuando tu padre, tu hijo o tu pareja se empeña en hacer algo con lo que estás en completo desacuerdo y sin embargo va y lo hace¡ pero cómo es posible? Si yo tengo claro que se está equivocando, si lo hemos hablado mil veces, si se lo he explicado en todos los idiomas. Y me niego a aceptarlo¡ y trato de entrar en la cabeza del otro y CAMBIARLO¡ o al menos su opinión, su forma de pensar, su decisión.

 

Porque la cabeza ajena es tan fuerte y libre como la misma naturaleza, y no la puedo ni podré cambiar nunca, por mucho que razones, por muy lógico que seas…y así lo deberíamos aceptar…y rendirnos. Sin embargo, cuántas veces nos frustramos horriblemente por no aceptar la libertad del otro? Cuánto sufrimiento podríamos ahorrarnos si entendiéramos que era más inteligente rendirse…?

 

Ríndete porque a veces no hay otra opción, porque a veces es sano, porque a veces, rendirte es lo mejor que puedes hacer por ti mismo. Ríndete y acepta, que la vida no está bajo tu control, que tú no lo puedes todo, y no pasa nada, está bien así, la naturaleza, el universo y la vida, saben perfectamente lo que están haciendo y confiar es la única opción.